CRÍTICAS

RESEÑAS Y COMENTARIOS DE PRENSA NACIONAL E INTERNACIONAL

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Paula Durbin

WASHINGTON POST
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La guitarra puede ser el instrumento mas asociado con el flamenco, pero el piano toma el centro de atención el viernes y sábado en el comienzo de la GALA del segundo festival de flamenco del Teatro Hispano con Almanjáyar de Pablo Maldonado. Leer más
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La guitarra puede ser el instrumento mas asociado con el flamenco, pero el piano toma el centro de atención el viernes y sábado en el comienzo de la GALA del segundo festival de flamenco del Teatro Hispano con Almanjáyar de Pablo Maldonado. La fusión del flamenco y jazz del pianista nacido en Granada, no es nada nuevo, pero las composiciones contemporáneas de Maldonado, lo llevan a un nuevo nivel. El comprometedor ejecutante tocó magníficamente. harmonías de jazz con un tenso, pero auténtico estilo flamenco.

Esto fué flamenco destilado a su esencia, sobria y fascinante.

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Faustino Nuñez

EL PAÍS
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Siempre es una alegría para esta música, universal como pocas, que aparezca un artista como Pablo Rubén Maldonado con sólida formación musical Leer más
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Siempre es una alegría para esta música, universal como pocas, que aparezca un artista como Pablo Rubén Maldonado con sólida formación musical dejándose la piel en un repertorio de creación propia con aroma rotundamente flamenco. Vivimos hoy de excelente salud para el flamenco y el presente disco es buena prueba de ello.

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Teo Sánchez

Duendeando / R3
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Esta obra sincera es uno de los trabajos discográficos más destacados de los jóvenes instrumentistas flamencos este año. CLICK FOR MORE
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Esta obra sincera es uno de los trabajos discográficos más destacados de los jóvenes instrumentistas flamencos este año.


 

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Julián Callejo Ruiz

juliancallejo.com
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Hay muchas maneras de entender qué significa estar domesticado, desde la invisibilidad del compañero amantísimo a la pérdida del temperamento animal. Y sin embargo pocas veces entendemos lo que sucede al caminar con nuestra naturaleza, y al dejamos llevar, sin perder de vista el final del camino que nos habíamos propuesto. Leer más
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(Foto: @Julián Callejo)


Hay muchas maneras de entender qué significa estar domesticado, desde la invisibilidad del compañero amantísimo a la pérdida del temperamento animal. Y sin embargo pocas veces entendemos lo que sucede al caminar con nuestra naturaleza, y al dejamos llevar, sin perder de vista el final del camino que nos habíamos propuesto. Cuando esta nochePablo Rubén Maldonado ha comenzado a tocar he visto claro cómo su temperamento se lanzaba con fuerza hacia el centro de lo visceral, sin estropear lo que había de llegar, sin adelantarse al plan; cuando la voz de Rafael Jiménez se ha unido a su (calculadísima) improvisación me ha recorrido un escalofrío por el cuerpo. Lo prometo.


Ha sido esa sensación de cercanía, la manera de silabear las emociones con maestría de trileros, la sincera reivindicación de nuestros posos musicales, y la atmósfera de salón de casa adecentado para las visitas, que me han reconciliado con la visceralidad (en este caso, la mía). Lo cual debo confesar, es bastante raro. Rafael Jiménez Falo es un cantante sobrio, contenido y preciso (tendríamos que comprobar cómo se comporta en un escenario más amigo de la teatralidad), y un músico erudito que sabe de lo que habla. Y que, en su modestia un tanto perversa, sabe encontrar el hueso de las esencias a todo lo que canta. Pablo es un intérprete apasionado y un músico educado, un tipo que ha aprendido a escuchar el latido de sus vísceras y aprovecharlo para crear. Lo que esta noche ha sucedido es esa rara confluencia de la magia, de la admiración entre dos artistas y del respeto con que iban esbozando para nosotros su compromiso con el flamenco. Contemplar algo así desde tan cerca es, sin exagerar, sublime.


Y, vamos a mojarnos, ser un animal educado no resta hermosura. Hoy los desbordados éramos nosotros, no ellos; que se limitaban a disfrutar con una media sonrisa del efecto que su obra.


Este concierto, es el primero de algunos más que Maldonado va a dar en el mismo lugar, y el ciclo completo, Flamenco en el Backstage, va a ser posiblemente uno de los recorridos por el género -pasado, y futuro- más rigurosos, vivos e imprescindibles que se haya hecho. Desde la elegancia, y el conocimiento. Y, si de algo sirve, lo recomiendo como una obligación sagrada.

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M Rio Ruiz

ABC
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Pablo Rubén Maldonado, granadino y de familia flamenca, deja bien claro sus cualidades en todos los aspectos; compositor-concertista, incluso como letrista, dado que el autor adorna con sus cantes originales algunas de sus composiciones, lo que le distingue dentro del genero. Leer más


Pablo Rubén Maldonado, granadino y de familia flamenca, deja bien claro sus cualidades en todos los aspectos; compositor-concertista, incluso como letrista, dado que el autor adorna con sus cantes originales algunas de sus composiciones, lo que le distingue dentro del genero.


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Juan Vergillos

Diario de Sevilla
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Un nuevo nombre que añadir a la nomina de los pianistas flamencos de la ultima hornada.Se trata del joven Pablo Rubén Maldonado, con una enorme preparación técnica, de hay la pulcritud de su toque. Leer más
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Un nuevo nombre que añadir a la nomina de los pianistas flamencos de la ultima hornada.Se trata del joven Pablo Rubén Maldonado, con una enorme preparación técnica, de hay la pulcritud de su toque. Pulcritud de las bulerías que abren el disco con aire de epopeya,alegrías,tangos..la obra se cierra con una improvisación al piano solo en el que Maldonado demuestra su poderío técnico.

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A.A. Caballero

EL PAÍS
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Un piano plural, respetuoso con el flamenco pero abierto a sonidos muy modernos del género, igual que a la salsa o al jazz latino. Leer más
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Un piano plural, respetuoso con el flamenco pero abierto a sonidos muy modernos del género, igual que a la salsa o al jazz latino. Pablo Rubén Maldonado, es granadino y evidencia además de un notable dominio del instrumento, su fidelidad a lo jondo en temas donde acompaña el cante casi como si estuviera pulsando las cuerdas de una guitarra

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Javier Primo

ALMA CIEN
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Almanjáyar, una obra prima en la que Pablo Rubén se encarga absolutamente de todo(música, arreglos, letra, producción...) Leer más
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Almanjáyar, una obra prima en la que Pablo Rubén se encarga absolutamente de todo(música, arreglos, letra, producción…)sus temas eminentemente rítmicos:bulerías, alegrías, jaleos, tangos, surgen de un piano inmerso en la tradición flamenca, que acompaña el cante, pero que desarrolla su propio universo creador en las falsetas, con interesantes influencias jasísticas.

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Pablo San Nicasio

Chalaura.com
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Casi siempre, lo verdaderamente auténtico de algo es lo que no se ve o no se conoce porque no se enseña. Algo que se intuye que existe pero que, por la costumbre que sea, no se muestra como debe. Siendo en esa cocina donde se prepara a fuego lento lo que luego trasciende. Leer más
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Casi siempre, lo verdaderamente auténtico de algo es lo que no se ve o no se conoce porque no se enseña. Algo que se intuye  que existe pero que, por la costumbre que sea, no se muestra como debe. Siendo en esa cocina donde se prepara a fuego lento lo que luego trasciende. En el flamenco, por ejemplo, lo auténtico está sobre todo en los estudios de ensayo, en lo que se elimina en las mesas de grabación, en las tomas falsas. Pero más aún en los patios y las trastiendas de las fiestas, los camerino… Como en el toreo, cuya ley vive en las dehesas y plazas de tientas. Mucho más que en los despachos, las barreras o en las plazas de relumbrón.


Pues el flamenco en esencia, en Madrid, es complicado encontrarlo. A pie de calle, digo. Alguna vez hemos comentado que ante la pregunta de muchos amigos de ¿Dónde ver flamenco en Madrid? Quitando los tablaos…lo más socorrido era mandarles a los festivales, a mirar la programación de los teatros. El eslabón del flamenco próximo está en peligro de extinción. No porque no sea válido (ya verán como lo será cada vez más) sino porque la mayoría de los artistas ni siquiera conocen cómo llevarlo a cabo, como ofrecerlo, tanto que dicen que escuchan a los viejos. Y no saben cómo vivían, cómo expresaban.


Pablo Rubén Maldonado lleva casi un año ofreciendo en Amor de Dios su formato “Flamenco en el Backstage” aunque a nosotros nos gusta más lo que dijo anoche: “es como el flamenco en el salón de mi casa”. Que al fin y al cabo es como degustar una probadura de matanza al fuego de una hoguera. Lo demás son zarandajas.


Una necesidad artística y vital que hace de su propuesta algo diáfano, que experimenta la convivencia y la casi improvisación que en el fondo fue lo que ha nutrido al flamenco. Pero hay más.


Ofrecer un doble espectáculo semanal, cada día con artistas diferentes, a lo largo de un año, con buenas entradas pese a lo limitado de su difusión y con la calidad como bandera está al alcance de poquita gente. Muy pocos.


Realmente el flamenco, repetimos, fue y es así. Juntarse, dar dos o tres directrices someras y ejecutar, dejarse llevar y ofrecer, darlo todo. Anoche con baile y cante al calor de la hoguera de las teclas del granaíno.


Pablo propone y comienza el juego. Primero por soleá. El baile de Amelia Vega es sabroso. Tiene experiencia pero retiene fibra. Hay ortodoxia también en el cante de Manuel Palacín, la de noches y vivencias que transmite el amigo. Siempre, a lo largo de la velada, lo más novedoso correrá a cargo del protagonista principal y su personalísimo piano.


Por zambra será la siguiente parada. Parte del mérito está en la cercanía, en la ausencia de micrófonos para calibrar hasta dónde llega verdaderamente esta propuesta. Que por auténtica y primitiva nos suena hoy a novedosa.


Mirándote vi que me amabas” es ese tema dulcísimo, afandangado que también canta Pablo Rubén y que decoró “Almanjayar”, su primer disco.


El rol del granadino es aquí, creemos, el de una guitarra y su grupo. Pero con el lenguaje idiomático del piano, es decir, algo totalmente nuevo. Es el pianista quien debe crear sus cierres, giros y técnicas propias, no copiar lo que hay ya hecho en el glosario flamenco para guitarra, así que hay que bandearse mucho para dar en la tecla.


Taranta para el cante y quizá la cumbre de la noche con las dos versiones, personalísimas y complejas de “La Bien Pagá” y “La Tarara”. Arreglos novedosos y acertados. Porque la copla, como bien dice Pablo Rubén, “es nuestro jazz” pero últimamente, no siempre se ha cultivado ni tratado bien. En su piano se hace identificable, respetuosa y nueva. Sin perder nada. Qué “chalao”.


De nuevo negociación de estilo. Tanguillos. Algo también condenado al ostracismo por los flamencos. Pero ojo, no se confundan. Es por lo complejo que resulta componer tanguillos, resolverlos. No es cuestión chirigotera. Se me ocurren sólo dos ahora mismo para guitarra, y los compusieron Vicente Amigo y antes Paco de Lucía. Será por algo. Hay palos que bajo la excusa de ser poco flamencos son terreno vedado para la mayoría.


Manuel Palacín echó un cubo de sal al público con sus ecos que recordaban por momentos a Chano. Confesó al final que si no disfruta no está a gusto. Es entonces cuando llama a su oficio trabajo. Anoche no curró nada.


Alegrías y bulerías.de remate. No es fácil, nada fácil, decimos, llenar un estudio de Amor de Dios sin luces, ni photocalls, ni cheerleaders semana tras semana. Aquí todo es auténtico. Que vaya corriendo Pablo Rubén a registrar la idea.